¿Se acabó 2020 o nos acabó 2020?

Si estás leyendo esto, te felicito. Llegaste al final de uno de los años más complicados y retadores de nuestra historia reciente; si además vives en Yucatán, seguro que te tocó la pandemia con el combo de 3 tormentas tropicales y 2 huracanes… ¡Doble mérito!

Pero el 2020 no fue tan malo—recuerda que todo lo malo puede ser peor—y te queremos dejar algunas reflexiones de por qué podemos tener esperanza en el futuro.

El mundo es más digital: 2020 nos obligó a evolucionar. Muchos esquemas de trabajo/modelos de negocio tradicionales se resquebrajaron, y los negocios basados en internet ya no son el futuro, sino el presente. Muchos aprendimos a trabajar desde casa, a convivir a distancia y a valorar la compañía humana como nunca.

El mundo globalizado es capaz: me llena de esperanza saber lo avanzados que somos como raza humana–en algunas cosas—cuando se trata de resolver un problema. La carrera hacia encontrar la cura del coronavirus fue entre varias compañías de diversos países en donde los inmigrantes y las mujeres—a menudo con connotaciones negativas para algunos—fueron principales protagonistas. El hecho de que como seres humanos seamos capaces de afrontar un problema que afectó a todos, en todas dimensiones y clases sociales de una forma tan frontal, me llena de esperanza ante los problemas que en un futuro próximo tendremos que enfrentar.

Los gobiernos fueron puestos a prueba con una amenaza real: no quiero darle a esto tintes políticos, pero hoy cada ciudadano tiene una posibilidad real de juzgar a su gobierno. ¿Qué hizo tal o cual político por mi salud? ¿Cuánta gente ha sobrevivido/muerto por las decisiones de X o Y? Las siguientes elecciones, espero, serán las elecciones más “honestas”. La gente votará por aquel que realmente haya hecho una diferencia para solucionarles la vida.

Este año, todos perdimos algo: en mayor o menor medida, todos tuvimos pérdidas incomprensibles y parecería que irreparables. Un amor, un trabajo, un familiar, nuestra libertad, la salud mental o todas las anteriores. SI logramos reflexionar en estas pérdidas y llevarlas al terreno de la gratitud, de la revalorización de la vida y las relaciones podremos encontrar sentido y salida la tragedia. Encontrar la comodidad en la incomodidad, diría mi maestra de Yoga.

¡Que la mierda de este año se convierta en abono para 2021! Mis mejores deseos para ti y los tuyos en el año que comienza.

Este blog fue escrito el 30 de diciembre del año 2020 para Creativos Prácticos, tu solución de marketing digital.
Texto por Fernando Rojas Sánchez, diciembre de 2020.

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